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VI
Congreso Anual del Centro Cultural Cubano de Nueva York

The
King Juan Carlos I of Spain Center
New York University
30 de junio del 2007
Hola, mi nombre
es Cristina Figueredo Zizold.
Estoy muy contenta de estar aquí hoy con ustedes. Muchas gracias
a Iraida Iturralde, el Centro Cultural Cubano, NYU y a Margarita Preston
por tenerme aquí hoy.
Primero, quiero empezar diciéndoles que tengo la suerte de haber
nacido cubano-americana. Es una cultura llena de riqueza, sabor e historia.
Soy artista e historiadora del arte, y trato de captar en mi obra aquello
que es lo más cercano a mí. En mi caso, mi familia y mi
rica herencia cubana son lo más cercano.
Tengo también mucha suerte que mi abuelo materno, Armando Framil
filmó películas de Cuba en los 1950’s. Y al fallecer
hace 5 años, me dejo un tesoro de lo que es mi herencia cubana.
Luego de ver estas películas se me ocurrió crear pinturas
de ellas para realmente tener recuerdos de algo que no conozco. Entre
las películas de mi familia encontré una serie de imágenes
únicas y originales. Afuera de estas puertas se encuentran algunas
de estas obras.
Y es irónico que mi abuelo siempre me decía "Nena,
yo no entiendo eso…" refiriéndose al mundo artístico.
Pero, el si entendía su importancia para la posteridad. Comprendía
que sus películas algún día serian importantes para
mi generación y para las siguientes.
Además de aquellas películas que mi abuelo materno dejó,
también fui bendecida por otro tipo de regalo de la rama paterna
de mi familia. Esta rama de la familia se remonta desde el siglo XVI,
y aunque mi familia ha estado desplazada de Cuba por más de 45
años, ha mantenido un fuerte sentido de sus raíces y su
amor por la patria. Creo que esto es algo que esta adentro de todos los
cubano-americanos.
Hay tres figuras de mi familia en la historia cubana que ayudaron a Cuba
a ganar su independencia. Estas figuras, también han forjado mi
identidad cubana e intensificado mi amor por su historia. Han tenido una
tremenda influencia en mi pasión de preservar mi herencia cubana
a través de mi arte.
Mi tatarabuelo Fernando
Figueredo y Socarras fue héroe en la Guerra de los Diez Años
contra España. A la edad de 22 años dejo Troy University
en Nueva York, donde estudiaba ingeniería, para unirse al Ejercito
Revolucionario de Independencia. Esto fue entre los años 1868 y
1878.
Debido a su envolvimiento en la Guerra de Independencia tuvo que salir
de Cuba y refugiarse en Key West. El continúo a convertirse en
el primer alcalde de West Tampa y el primer legislador cubano-americano
de los Estados Unidos.
Otro pariente fue el tío de Fernando Figueredo y Socarras. También
héroe de la independencia, músico y compositor. Definitivamente
conocen su pieza más famosa... En 1868 escribió el Himno
Nacional de Cuba. El fue Perucho
Figueredo, tío de mi tatarabuelo.
La tercera figura de mi familia fue Candelaria
Figueredo. Fue la hija de Perucho Figueredo. A los 15 años
ella enarboló la primera bandera de las fuerzas revolucionarias
en la Batalla de Bayamo. Fueron Candelaria y sus hermanas quienes bordaron
el día anterior esta bandera. Imagínense estar en el medio
de una batalla… y una joven mujer les cruza montando un caballo
blanco hacia la línea enemiga. Se asegura que su coraje y determinación
levantaron la moral de los combatientes y les llevaron a la victoria.
Para mi es interesante ver las ironías en la historia y de la vida…
En el caso de mi tatarabuelo, el fue cubano, pero también es parte
de la historia norteamericana.
En el caso de Perucho, es impresionante que escribió unos versos
en el fragor de la batalla, “in the heat of the moment”, para
levantar la moral de los bayameses… y que esos sencillos versos
compuestos en el campo de batalla se convirtieron en el Himno Nacional
de Cuba.
Y en el caso de Candelaria; sin haber tomado armas contribuyó a
la victoria de la independencia cubana.
La obra que hago esta basada en mi historia que esta llena de piezas de
repuesto, “spare parts”… Pedazos de la historia de mis
padres y abuelos que yo trato de captar en algo que esta redefinido para
mi generación y las siguientes.
Irónicamente, aunque mi abuelo que filmó estas películas
en los 1950’s no entendía el arte, estas son mi vehiculo
para mostrarles y compartir la Cuba de ayer, hoy aquí en NYU.
Aquí tengo unos cortos originales de las películas que prepare
para ustedes hoy. Estos cortos son algunos de los que me impresionaron
la primera vez que los vi, filmadas por mi abuelo en los 1950’s.
Ahora les invito a tomar un vistazo al pasado…
Gracias.
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